La niña le preguntaba incesante, incansable a la madre, de esto y de
aquello... la madre paciente le respondía, día a día.
En las mañanas se leía todas las enciclopedias, buscaba en Internet... ¡debía tener las respuestas!
se vestía de conocimiento para dárselo a su hija.
Una noche cuando en brazos llevaba a la pequeña al dormitorio, se preparada para las preguntas que enfrentaría, ante el incansable deseo de su hija por saber porqué el cielo era azul, las mariposas cómo se apareaban, qué era aparear, porque su padre no estaba. Entonces como había nacido ella, eran los números infinitos:
-Mami ¿Cuántas galaxias existen?
Esperaba que hoy las preguntas fueran mas simples. Porque no era como las otras niñas, no, y todos pensaron:
¡ porqué pregunta tanto!
.
Así que le dio un beso en la frente y le dio las buenas noches. Quizo levantarse pero la pequeña la retuvo y le
dijo:
- Mamá ¿Qué es el Amor, dónde vive?
La mujer que había leído todas las enciclopedias del mundo se quedo en silencio por un segundo, esa respuesta no la podría encontrar en ninguno de los libros que había tenido en sus manos, entonces la
miro fijamente a los ojos y le dijo:
-Hija el amor esta hoy frente a mí, y habita en vos y en mí.
Los ojos de la pequeña se iluminaron, colgó sus brazos sobre el cuello de la mujer y le dio un beso sonoro y grande; tan grande que las autopistas cesaron su transito; los cines quedaron mudos; los políticos no tuvieron que desmentir; los amantes se hicieron uno; los hombres que estaban fueran de sus casas se apresuraron a volver querían ver a su mujer y sus hijos; la cuidad se vistió de fiesta; los cañones de la guerra cesaron su macabro ruido; los soldados se dieron la mano; la paz volvió a la tierra, y todo esta locura por el beso de mi hija... que no es como las otras niñas.
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